Deliciosa Tentacion

CREMA


Un placer muy energético

El principal componente de la crema es la grasa, sobre todo, saturada. Por esta razón, su consumo debe ser ocasional, siempre moderado y dentro de una dieta variada. Otra diferencia nutricional que hay que tener muy presente es si lleva azúcar añadido, un ingrediente dulce que sumará algunas calorías de más, aunque el componente energético clave seguirá siendo la grasa. Tenga más o menos azúcar y más o menos grasa, el contenido en proteínas no va a variar demasiado: entre 2,30-2,50 gramos por cada 100 gramos de crema.

Si hay una vitamina que sobresale en la crema es la vitamina A, cuya presencia es seis veces superior a la de la leche entera (196 mcg) y trabaja para que tu vista, la piel y las mucosas no den problemas. La crema también es una fuente natural de vitamina D (0,7 mcg), que contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunitario. Entre los minerales destacan el calcio (94 mg), yodo (2,9 mcg) y el potasio (130 mg), pero en cantidades poco significativas.


Ponele crema a tus recetas

La textura cremosa de la crema da personalidad a una comida, una crema de puerros o champiñones o a una bechamel. Incluirla en la preparación es tan simple como abrir el paquete, verter y listo. Preparar la crema montada, en cambio,  necesitas unas varillas manuales, la batidora con varillas, un robot de cocina o un sifón de espumas.


Para empezar con buen pie, asegúrate de que tanto las varillas como el recipiente donde vas a montar la crema están muy fríos. Si los metes antes en el congelador, mejor que mejor. A partir de ahí toca batir, con firmeza y sin parar. En este proceso la crema se va llenado de burbujas de aire que harán que su tamaño aumente. Cuando la notes esponjosa, con una textura similar a la de la espuma de jabón, pero sin formar picos duros al separar las varillas, es el momento de añadir azúcar. A partir de ahí, sigue batiendo hasta tener picos duros. Son fáciles de identificar: si dieras la vuelta al boul, no se caería la nata. Es el momento final, deja de batir o acabarás sobrebatiendo la crema, la grasa se separará del suero y tendrás mantequilla y no crema. Úsala para acompañar bizcochos, postres o frutas. Si sobra, métela en el refrigerador y consúmela en 24-48 horas.


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