San Isidro

Bocas Abiertas


 


A cielo abierto, con los sabores del barrio y los mejores chefs en acción, llega por séptimo año consecutivo “Bocas Abiertas”, el festival gastronómico del Bajo San Isidro que ya es un clásico del Partido.


La nueva edición de la fiesta que celebra la cocina del Bajo de San Isidro tendrá  30 expositores seleccionados, entre restaurantes, chefs, caterings, food trucks, pastelerías y heladerías. Se llevará a cabo del 3 al 6 de octubre en el Centro Municipal de Exposiciones (Del Barco Centenera y el río).


El festival, de 18:00 a 23:00, el jueves, y de 12:00 a 23:00 el resto de los días, ofrecerá más de un centenar de platos para picar con la mano o el tenedor, que no superarán los $190 (salados) y $150 (postres). Un amplio abanico que refleja la creatividad y el gusto de un barrio en el que la gastronomía es cosa seria, que se complementará con 10 puntos de venta en barra de aguas, gaseosas, cervezas hasta vinos, aperitivos, sidra y gin.

“Bocas es la fiesta de los cocineros, donde comparten experiencias, recetas, proyectos, brillan y crecen juntos. Una fiesta que, sí o sí, se completa con una legión de personas que celebra la gastronomía riquísima, innovadora y sin falsas pretensiones de un barrio que gusta de la buena mesa y la compañía del otro”

Para adentrarse en los secretos culinarios, más de quince clases y charlas con los que más saben, como Christophe Krywonis, Maru Botana, Christian Petersen, Juliana López May, Juan Braceli, Iwao Komiyama, Felicitas Pizarro, Marta Ramírez y Martín Lukesch, entre muchos otros.


Así, del patio de comidas, ideal para la pausa y el encuentro, a un mercado de productores para recorrer y comprar a paso lento, con sitio especial para huertas y diseñadores de artículos relacionados con el hacer gastronómico. El vino, ineludible al sentarse a la mesa, tendrá su punto de degustación bajo la guía de los expertos de la Escuela Argentina de Sommeliers, mientras que otro infaltable, el café, dispondrá de dos lugares para deleitarse con los aromas y sabores de una debilidad nacional.

“Siempre fue un festival muy amable, pero este año queremos profundizar ese concepto, que la gente se sienta cómoda, relajada, en un ámbito donde prime el Por favor, las Gracias y el deseo del bienestar del otro. Por supuesto, siempre con la gastronomía como excusa perfecta para reunirnos, charlar de lo lindo y pasarla más que bien”, dijo el chef Diego García Tedesco, de Gastronómicos del Bajo de San Isidro y uno de los organizadores del festival junto a su colega Nacho Echeveste Artega.

Entre las novedades, Sector Consciente-Calma Style para dejar atrás la rutina con charlas, clases, demostraciones y actividades para conectarse con tres ejes clave: bienestar personal, alimentación y medio ambiente. ¿Los más chicos?, bienvenidos, tendrán dónde divertirse en Mi Primer Festival/Felicidad rodante, un espacio diseñado para ellos con juegos, música para relajarse, menús especiales para consumir ahí mismo, estacionamiento de cochecitos y otras propuestas para dejar tranquilos y felices a grandes y chicos.

Como siempre, más intimidad propondrá Mesa Chica, un restó bajo techo y a cargo de talentosos chefs que cocinarán a un grupo limitado de comensales (entradas únicamente a través de la plataforma de Despegar). Ellos serán Joaquín Lege + Ramiro Keklikian (Nero Cocina), Julieta Oriolo (La Alacena), Patricio Negro (Sarasanegro) y Paul Feldstein + Victoria Rabinovich (Lupa).

Además, un jurado de lujo para la clásica Chimi Cup al mejor Chimichurri y la Alfajor Contest, que busca reivindicar el auténtico alfajor nacional, ambas para los que llegue al predio con sus creaciones. Y sorteos, y música en vivo,

condimento insoslayable, en dos escenarios y con más de 30 bandas y DJs, y músicos itinerantes sin rumbo fijo para una carta sonora a tono con todo.


 


¿El Fin de Fiesta?, toda una invitación a quedarse hasta el cierre. Tendrá a Entre Ríos como provincia invitada, al chef Johnnie Giebert con las manos en las cucharas y al arroz como producto estrella, mechado con maíz, búfalo de los humedales del Delta y otros productos regionales. Un platito de olla, el último de una fiesta para disfrutar con la mejor compañía, que se cocinará de a poco con fuego a leña y a la vista de todos.


 


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