Italia

Ciudad de pescadores


 


Boccadasse es un remanso para la tranquilidad en el interior de una ciudad bulliciosa, Génova. Esta pequeña cala de cantos rodados y agua turquesa es una muestra de la arquitectura colorista de la costa de Liguria. Pueblos pintados de vivos colores que presentan una estampa mediterránea. Las mejores estaciones para disfrutar este rincón anclado en el tiempo son el otoño y la primavera, cuando el sol dispara con menos fuerza. Las tardes de primavera son especiales en Boccadasse. Tomar un cóctel o una birra entre los cantos rodados observando el resplandor solar en el Mediterráneo.

El momento más especial y romántico en Boccadasse es la noche de San Juan. La cala se llenará de muy pequeñas hogueras. Las casas de colores, los destellos de las llamas y el reflejo en el mar... Esa noche se vive con especial intensidad en este punto de la ciudad Boccadasse fue un pueblo marinero de la Costa Liguria que, en su crecimiento, Génova acabó absorbiendo. Sin embargo, el pueblo continúo su vida anclado en un pasado donde los lugareños pescaban al sol del Mediterráneo.  


En los últimos 50 años no ha cambiado mucho, hay una pequeña playa de piedras, barquitas de pescadores, y un intrincado de casitas típicas amarillas y rojas antiguas, que llegan hasta el mar por los estrechos callejones. Es el lugar más tranquilo de Génova, donde uno se puede relajar y tomar un aperitvoSi por el contrario queres comer un espectacular pesto ligure y algo de pescado o marisco en un sitio de toda la vida,  con una situación inmejorable, con todas las mesas mirando al precioso pueblo de Boccadasse y al mar, el sitio es Vittorio al Mare. Con amplios ventanales, que durante el verano se abren y son una terraza abierta al mar.


 


Aunque una vez fuera esa ciudad pescadores remota y aislada, hoy Boccadasse es parte de Génova y cobra vida, sobre todo, en las noches de verano. Para los locales, esta ciudad de color pastel sintetiza el concepto de ciudad romántica; con un encanto especial.                                                                                                                                                                                                                                                

Con muchos bares y tiendas de helados repartidos por la playa de piedrecitas y las olas del mar chocando contra las rocas. Imperdible si te gusta tomar un par de cócteles y comer una focaccia en un puesto callejero. Quédate si buscas un banquete de marisco y pescado y fiesta hasta el amanecer. Si buscas intimidad, evita los fines de semana de verano.                                    


Texto y Fotos Silvia Bordoni @tivyfoto


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