Pintxos y mucho más

Cocina vasca En Buenos Aires



Aunque tiene 140 años de historia, el Centro Vasco Laurakbat estrena nuevo restaurante y se llama Amalur. Tapeo y cocina típica son sus fuertes. 

No es casualidad de la cocina vasca esté normalmente entre las mejores del mundo. Dentro de los Best 50th  Restaurants of the World siempre toma la delantera algún restaurante vasco. Sencillamente porque emplea de maravillas los pescados y frutos de mar y del mismo modo los frutos de la tierra, especialmente hortalizas, y saben darle ese no se qué que fascina, inclusive, a aquellos acostumbrados a dietas completamente diferentes. El otro punto fuerte, además de saber aprovechar bien los alimentos, las técnicas de cocción, combinaciones y condimentos, es la estética ¿Quién puede negar que un tapeo como el que suele verse en los mostradores de San Sebastián o en Pamplona son un deleite para la vista? ¿A quién no se le hace agua la boca con semejante espectáculo gastronómico? 

En Euskera (idioma vasco) Amalur  significa “madre tierra” y es el nombre que eligió LaurakBat, el Centro Vasco de Buenos Aires que por esas cosas curiosas  tiene 140 años y es el más antiguo del mundo, para bautizar su nuevo restaurante que intenta fusionar la historia con la modernidad y, obviamente cautivar del mismo modo que los bares del País Vasco. Para ello convocó al chef Shanti Aboitiz (descendiente de vascos y creador del restó Lekeito en Chacarita) y así comenzó una fiesta de sabores. Desde la entrada, el  espacio invita a pasar si o si por la barra. Aunque uno puede sentarse a la mesa directamente, es realmente una pena pasar por alto semejante tentación. Especialmente en la semana que orfece un after office (1 pintxo y una bebida a $100) Los pintxos desfilan con creatividad y uno encuentra una oferta realmente atractiva. Algunos ejemplos son: pintxo de masa quebrada con chutney de hinojos y gravlax de pescado con eneldo fresco; rodaja de pan brioche tostado con tomate natural, raspado de ajo, rúcula frita y jamón crudo; vegetales salteados con base de romescu, cebolla confitada y queso boconcini espolvoreado con semillas; pasta de porotos blancos  con Bechamel de hongos salteados, cebollin y cebolla grillada; aceite verde con salteado de mariscos; blend de pescado sobre aceite  verde, anchoas y aceite de vainilla y base de polenta con tapenade de aceituna negra, jamón crudo y crocante de Parmiggiano. Entre las opciones calientes hay: croquetas de pescado, rabas negras (se hace pan con tinta de calamar y luego se lo ralla para hacer el empanado), rabo de buey y morcilla vasca. También, mini hamburguesa de  carne de cerdo con manteca de mani,  y girgolas con queso Brie. 

La historia se hace sentir a través de un imponente retoño de Guernica ubicado en el medio del salón y un vistoso mural de arte rupestre del artista Parraviccini, que fue parcialmente restaurado y recorre casi todas las paredes del espacio, enmarcando la velada de manera elegante. Diversas fotos de época terminan de configurar el alma de la propuesta. Cuando uno pasa a la mesa, recibe agua filtrada a gusto y sin cargo todo el tiempo y panes artesanales de la casa. 

En la carta, que es escueta pero muy bien equilibrada, no faltan ingredientes típicos como la txistorra, el queso de oveja, la carne de buey, pescados y mariscos. La carta incluye raciones y principales, con algunos guiños a la cocina argentina, que invitan a pedir varios platos y compartir. Para destacar algunos, entre las entradas se ofrece una contundente Tortilla de papas, que sale babé, con o sin txistorra ($250 simple y $290 con txistorra), Boquerones con tomate a la vainilla ($250), Hongos Salteados con manteca y ajo, yema de huevo y miga de pan ($230) y una de las especialidades de la casa: la Cazuela de Txipirones con tomates y cebollas confitadas ($250). Entre los principales, sobresalen los Ravioles de Buey en su jugo con queso Brie, tomates confitados y nueces ($380), la Merluza en Salsa Verde con mariscos y espárragos ($420), unas Cintas con mariscos, anchoas y alcaparras ($420) y las Carrilleras al vino tinto con puré de papas($430), entre otras opciones clásicas como paella, pesca a la vizcaína y sukalki con rabo de buey. En la sección dulce, hay postres delicados y placenteros como la Torrija (pan brioche con leche y azúcar, a la sartén) que se sirve tibia con crema montada ($150) y la Tarta Vasca con masa de almendras, crema pastelera al ron y coulis de naranja ($150)

Como no podía ser de otra manera, además de buenos vinos españoles, hay caña de cerveza, sidra artesanal, cocktails de autor y vinos por copa. 


Restaurante Amalur del Centro Vasco LaurakBat

Dirección: Av. Belgrano 1144, Monserrat, CABA.

Teléfono: 011 4381-0578



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