Ushuaia, Almacén de Ramos Generales

El lugar donde se detuvo el tiempo



La ciudad del Fin del Mundo tiene un encanto tan particular que es –sin dudas- uno de los lugares de Argentina que al menos una vez hay que visitar sí o sí. En Ushuaia reinan los platos con cordero, con centolla fueguina y por supuesto, una pastelería propia de las influencias europeas. Los lugares para comer son muchos y muy pintorescos, pero hay uno que sobresale entre todos. Ese espacio tan particular es Almacén de Ramos Generales, reciclado por Enrique Chasco sobre la base de un almacén pujante de 1900 y que conserva hasta el día de hoy los elementos que lo vistieron en aquella época. Es tan encantador y singular que hasta fue elegido para comer por Leonardo Di Caprio cuando filmó El renacido. Hay latas, muebles, brújulas, balanzas, sillas y todos los elementos que hicieron una época. Vale la pena conocerlo. 

¿Quién fundó Ramos Generales y qué significó en alguna época? 
Fue fundado por el Sr. José Salomón Turco, quien llegó a Ushuaia desde Punta Arenas (Chile) en un velero con mercaderías para vender en esta ciudad y establecerse en el año 1913.
Anteriormente se había embarcado junto a su hermano mayor por su madre en Trípoli Libia, en un buque con destino a la Argentina como polizontes, cuando tenía apenas 12 años. Su hermano, se estima que bajó en algún puerto de Brasil y nunca más tuvo contacto con él. La familia en origen estaba formada por seis hijos de los cuales habían fallecido cuatro y el padre.
Por su gran iniciativa de trabajo la propiedad se convirtió en un comercio de Ramos Generales. Más tarde se amplió como carnicería para proveer carne de ovinos a la cárcel y a otros almacenes de la ciudad. El negocio funcionó 50 años y, más tarde, permaneció 40 años cerrado. Fue la nieta María Cecilia Salomón quien en 2005 me ofreció la casa a mí (Enrique Chasco) con el firme sueño de que la restaurara con lo original para preservar la historia.

¿Y a partir de esta nueva gerencia qué cambio importante hubo?
Convoqué a David Dumont  “Dudu”, panadero, pastelero de 4ta generación que ya amasaba en la panza de su madre, JOSE Giménez carpintero de Rivera, César Valdez muy joven y más tarde dos socios en esta nueva empresa.
¿Cuánto duró la restauración?
No fue tanto. Fue un año trabajando seis día de la semana
¿Cuáles fueron los principales obstáculos?
El frío, sin dudas. No había calefacción y se congelaban las manos y los pies de los trabajadores. Muy difícil.  Visto tiempo después, nos  dimos cuenta que fue una “tarea titánica”.
El trabajo fue realizado con esfuerzo tremendo, una puerta se tardo una semana para sacarla, siete manos de pintura al aceite y así todo el resto.
¿Digamos que hubo mucha pasión en juego? 
Hoy al contemplarlo no sabemos cómo se logro, sólo la pasión y el amor hizo que sin darnos cuenta se llegara al final de la obra, osea: un “sueño cumplido” muy difícil de lograr para una persona.


¿Hay muchas historias del desarrollo de la restauración?
Si, estaba todo en un estado calamitoso después de 40 años cerrado. La idea de establecer un negocio de comida surge porque Dudu, era un profesional francés joven, pero con gran experiencia  en muchos lugares que había trabajado en Europa y en América. Entonces primero fue panadería- confitería francesa al público, bar museo y más tarde tienda de ropa Pret á porter en la vivienda familiar y dirigida por Lilian Lavergne.




¿Cómo son los platos que sirven ahora?
Platos con inclinación Franco-Argentina. Espárragos, salicornias en ensaladas y tablas de mar. Lo que ofrecemos no contiene aditivos ni conservantes. Son alimentos naturales. Se trabaja con pescados, salmón de Chile, merluza negra, cojinova, savorin, abadejo y, en temporada de verano con frutillas, corintio y calafate de emprendedores locales ubicados en el Pto. de Almanza. Durante 8 años se dieron clases de Panadería, Pastelería y gastronomía por David Dumont a la población de Ushuaia y Turistas asistentes al Almacén.
 
¿Cuál es la impronta elemental que dejó Dudu a sus discípulos que siguen en Almacén?
El fuerte   es la  producción artesanal, manteniendo las exigencias desde el comienzo por Dumont en cuanto a la calidad de los insumos, manos de obra,  amasado y temperatura de cocción. Algunos productos por pedido del público fueron también volcando hacia lo Argentino como los bizcochos libritos de manteca y los exigidos chipas semi afrancesados. Destacamos los pingüinos producidos artesanalmente con merengue  y chocolate, con manga tomando distintas posiciones donde se observa la habilidad del pastelero y colocando un par de ojitos siendo un hermoso souvenir para los niños. Los Batard (panes grandes con cáscara  gruesa que adquieren los veleros  que llegan al puerto) son entregados envueltos en termo contraíble (papel film) y duran 40 días  congelados y, colocados en el horno, quedan “recién horneados”.


¿Cuáles han sido los visitantes más ilustres que pasaron por Ramos Generales?

Bueno, para nosotros todos los turistas son ilustres, pero si se trata de mundialmente conocidos podemos mencionar a Russell Crowe, Meg Ryan, Al Pacino, Paul Allen, Bill Gates, Leonardo Di Caprio y sus padres, el director de cine Iñarritu, Sergio renán, Jorge Marrale, entre muchos otros. Los pasajeros buscan un lugar con historia de familia, raíces, de patrimonio donde cada objeto tiene una propia historia. 
 
¿Cómo se renuevan año tras año?
Nos renovamos con espectáculos que presentamos  durante el año, tales como música, teatro, etc. La comodidad de las instalaciones  para reuniones  de emprendedores con el auspicio del CADIC dependiente del CONICET, de la universidad de Tierra del fuego, colegios y otras instituciones que apoyamos como  turismo municipal, provincial, artistas locales, etc.
 
Texto Andy Eco. Fotos Silvia Bordoni.



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