Fabric/Acassuso

Impecable ambientación Comida deliciosa


Abrió sus puertas hace muy pocos meses en una estratégica esquina de Acassuso, donde convive con famosos locales de pizza y de cocina norteamericana. Pero lleva la delantera por su clima intimista, comodidad del salón y delicias nikkei que sorprenden e invitan a volver. 


Parecidos, pero diferentes. Así son en general los espacios en los que funciona la cadena de restaurantes Fabric sushi. Su plan de expansión, que ya suma 11 locales y otros tanto en progreso, dejó atrás en poco tiempo al primitivo local de take away de Palermo Hollywood. Los más nuevos están en Punta del Este, La Plata, otro flamante en Palermo (pero en el Soho) y uno en Acassuso (libertado 15000) que rompe bastante con lo conocido. Si bien la fachada y toques intimistas se repiten como consigna, este local de San Isidro posee una impronta que lo hace aún más atractivo. En primer lugar se cuida mucho la música y ambientación para que acompañe pero que no invada, permitiendo así la charla y el encuentro distendido para disfrutar de la buena comida. El otro punto fuerte del lugar son los livings con comodísimos sillones que permiten realmente encontrar un rato de relax, sea en pareja, familia o amigos. La carta se divide en un tapeo inicial, tartar y ceviches, tiraditos y sushi. El tapeo es bien variado y hay opciones plenas de sabor donde todos pueden encontrar lo que va mejor con su paladar. Pero se llevan los aplausos las cucharitas Nikkei de langostinos flambeados con salsa de puerro y crema de curry; los mariscos al fuego salteados en mantequilla y las cucharitas acevichadas de lenguado con salsa cítrica y caviar. En su justa medida y deliciosos con una estética refinada que merece aplausos.

Al momento de pasar al plato fuerte uno puede pegar el salto directo a los niguiris o sashimis, pero si hay voluntad de conocer la destreza en cocina Nikkei que ostentan sus cocineros, conviene detenerse en algunos platos con arroz ya que este local en particular pretende ofrecer a sus clientes otras opciones más allá del sushi. Uno que hay que probar es el arroz verde, enriquecido con ají amarillo, cilantro y sasa anticuchera. Y el segundo, no menos impactante, es el arroz negro que, contrariamente a lo que se piensa en primera instancia, no está elaborado con nero di sepia, sino con un fermento del poroto negro (tausi). Sorprende y deleita con su suave sabor ahumado. Resulta liviano y de un sabor sumamente delicado y placentero. 

Las opciones que completan la carta son muchas y uno puede recorrerla o detenerse tan sólo en lo clásico de Japón. Pero del principio al fin, incluyendo barra, ambientación y planta alta, todo está ideado para sin apuro entregarse al disfrute. Vale la pena. 



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