Dubai

Lujo y Excentricidad


Es la ciudad de la opulencia. Con mega edificios, inversiones millonarias, autos de grandes marcas por todas partes y shoppings gigantes, es también un polo gastronómico fabuloso con cocina de todo el mundo y donde se pueden probar platos e ingredientes inimaginables. 

Por Andy Eco 


 


El edificio más alto del mundo con 160 pisos y más de 800 metros de altura. El hotel más caro del globo y recubierto por 1800 m2 de láminas de oro de 24 kilates, equivalentes a 7 canchas de tenis. El anillo de oro más gigante que pesa más de 100 kilos. Una isla artificial en forma de palmera que demandó toneladas de arena como para llenar tres edificios Empire State. Miles de autos en la calle entre los que desfilan Ferraris, Aston Martin, Rolls Royce y Alfa Romeo y hasta el shopping más grande que existe con más de mil locales con acuario incluido y otro, como el Emirates Mall, con pista de ski cubierta…En Dubai no se andan con pequeñeces y todo es pura opulencia. Cuesta imaginar que semejantes desafíos arquitectónicos y económicos cobraron vida en tan sólo 40 años. Algo así como una muestra al mundo del poder económico de los emiratíes. Este lugar, que junto con otros siete forman los Emiratos Arabes desde 1971, y tiene el Islam como religión oficial es, ni más ni menos, que el lugar de los mega millonarios. Fundada sobre la base del petróleo, hoy eso  ya es historia antigua. El oro negro bajo la ciudad está casi agotado y sólo ocupa el 20% de sus ingresos. El resto es sencillamente consumo, lujo y turismo.



Comer a lo grande


Como es de esperar, en Dubai -lo que se desee comer- existe. Desde las exquisitas especias orientales como el curry y la canela en rama de la India, el azafrán de Irán, los dátiles de Palestina, el cardamomo de Malasia, el anís estrellado chino y los tés de Ceylán que se encuentran a granel en su mercado de especias, los shoppings y la zona de Palm Beach están minados de una oferta apabullante. Lo interesante para los occidentales que busquen una experiencia gastronómica es que se pueden encontrar sabores, carnes y cocciones bien ajenas a nuestros paladares. Por ejemplo, son imperdibles los espacios de cocina libanesa, vietnamita y los de Beirut que se pueden disfrutar tanto en restaurantes de nivel como en puestos de cocina callejera. Hay pollo, frutos de mar y carnes rojas preparados con salsas algo picantes pero que valen la experiencia. Los más pintorescos están dentro del Parque Global Village  que exhibe con esplendor los productos típicos de regiones del otro lado del mundo como India, China, Irán, Pakistán, Afganistán, Libano, Siria, Egipto, Tailandia, Egipto, Marruecos y muchos más.   


 


Donde reina el lujo 


Ahora bien, es casi una visita obligada (aunque algo costosa) hacer una pasada por alguno de los restaurantes del Hotel Burj Al Arab, el único siete Diamantes del mundo en cuyo helipuerto alguna vez jugó tenis Roger Federer y donde se alojan jeques, monarcas y estrellas dispuestas a pagar 20 mil dólares la noche. Allí se rinde culto a la cocina árabe que todos conocemos, pero de manera extraordinaria. Hay varios espacios gastronómicos, pero dos llevan la delantera. En primer lugar, el más atractivo y que convoca por sus peceras gigantes con especies enormes como tiburones que rodean las mesas en una atmósfera muy serena y romántica, es Al Mahara. Finísimo y con servicio mil estrellas!!!!, ofrece cocina de los Emiratos con estética europea, servido ni más ni menos que en porcelanas Royal Copenhague, Limoges y cristal de Baccarat. En otro muy elegante, aunque mucho menos formal, es el Al Iwan cuyos platos también son árabes, pero con servicio bufete. Entre las entradas ganan adeptos un hummus increíblemente cremoso con mucho sabor a Tahini (pasta de sésamo), las dolmas (hojas de parra rellenas con carne, piñones y arroz), el Tabbouleh (con trigo burgol), babaganush (pasta ahumada de berenjenas) y decenas de platos calientes entre los que no falta el shawarma de cordero. Los postres, elegantemente presentados en  mini porciones y shots, incluyen los clásicos dátiles rellenos con almendras, baklava  y  Bokaj y también cookies tradicionales festivas como las Mamoul. Para concluir tan elegante velada hay que pedir sí o sí un capuccino. Llega a la mesa hermosamente decorado con cacao y con polvo de oro comestible. ¡Un auténtico lujo!

El siguiente, con la opulencia árabe pero la elegancia italiana, es el sector gastro de Armani, en la torre más alta del mundo: el Burj Khalifa. Dentro del hotel que lleva el nombre del diseñador de moda, hay un lounge, un deli, un resto japonés, otro italiano y un bar con piscina con una de las vistas más increíbles de Dubai y por supuesto con una decoración que hace honor al buen gusto y la sofisticación

.¿Debilidad por el cangrejo? Entonces hay que incluir una visita a  Crab Market en Emirates Financial Tower. Además de estar preparados como los dioses, estos platos a base del crustáceo tienen el plus de contar con las manos y la vista del chef Vladimir Mukhin, creador de la nueva cocina rusa y cuyo restó The White Rabbit, está entre los 50 mejores del mundo. 



Los mil y un sabores exóticos


Basicamente Dubai no es una ciudad preparada para caminar. Por lo general está más pensada para transitar en auto de un centro comercial al otro y entre mega edificios que contienen todo lo que uno desea encontrar. Pero la parte antigua, donde están las primeras edificaciones con las que comenzó a erigirse esta ciudad de desierto, reúne como atractivos el mercado de las especias, el mercado del oro y una cantidad de negocios de telas y trajes típicos  que se mezclan con restos sencillos o al paso donde se pueden degustar algunas excentricidades. Por ejemplo, a metros de las especias está el local House restaurant. Hay platos de mar y algunos clásicos árabes, pero la gran atracción turística son sus hamburguesas. Además de cordero y de pollo, hay de carne de camello, muy tierna si es de animal joven, y un alimento súper apreciado desde siempre por los beduinos por tener (dicen) más vitaminas que la carne de vaca. También al camel burguer se suman otras aún más excéntricas: las “wild burguer” que se pueden pedir de carne de kudu, gnu, impala, avestruz, antílope o cebra. Puede resultar raro y hasta impresionable comerse a esos simpáticos animalitos que uno ve en los cuentos, en los zoológicos y sueltos por Africa, pero no hay dudas de que quien busca "experiencias gastronómicas", debe animarse.  Completan su sorprendente menú el plato de camello marinado en cebollas y tomate concasse, camello guisado, fileteado y los tikka (brochettes especiadas) y los kebabs (pincho de carne con grasa de cordero) que se preparan también con estas carnes salvajes, además de vaca y pollo. 


 

La zona deLa Mer, otro circuito turístico frente al mar, alberga incontable lugares para comer. El más nuevito es Masti y está inspirado en platos tradicionales de la India pero con mucha inventiva para presentar sabores típicos de manera nada convencional. Abundan los platos vegetarianos enriquecidos de maravillas con especias. 

Prejuicios aparte, Dubai está preparada tanto para una extraordinaria experiencia en pareja, como también para familias. 

Si el plan es de a dos, la elección acertada es caminar por City Walk y optar por alguno de los muchos cafés, restos que se presentan a los turistas entre luces de neón. Allí, en medio de un frenesí que encandila, está Lima Dubai, un oasis regenteado por el peruano Virgilio Martínez (una estrella Michelin) y está calificado también dentro de los 50 Best Restaurants of the World. Cuenta con un pulpo que convoca comensales al igual que su creme brulée de maíz. Ahora bien, cuando se trata de chicos no hay que olvidar los dulces. La cadena Boutique de Cheesecakes tiene delicias a base de queso con todo tipo de frutas y variedades de chocolates y BookMunch, con sillones de colores estilo Pop en verde y rosa flúo, mucha luz y cálida ambientación,  sirve delicias con  panqueques de frutos rojos, cremas de colores, brownies, cookies con granas y chocolates, macarons, sandwiches y muchas formas atractivas para tentar y entretener a la gente menuda. 

Cualquier amante de la buena mesa sin dudas buscará el maridaje con un vino acertado. Si bien en los Emiratos, por cuestiones religiosas está prohibido beber en la calle, los restaurantes y hoteles cuentan con cartas bien surtidas que pueden satisfacer demandas de lo más exigentes. 

Al igual que en las grandes capitales del mundo, la oferta gastro de Dubai es monumental y aunque sea un destino en el que viven millonarios, las opciones son bastante democráticas para bolsillos mucho más flacos. Se puede invertir una fortuna en una cena o bien optar por lugares informales que son igualmente exquisitos. Hay de todo y para todos. 



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