Nuevo espacio

Cerveza y street art en Caballito


El auge de las cervecerías sigue en ascenso. Y no es casual. Los nuevos espacios brindan comida simple pero sabrosa, ideal para maridar de maravillas con el gran surtido de opciones artesanales y se presentan como la salida “ideal” para grupos de amigos que quieren divertirse, escuchar música y disfrutar de una gastronomía relajada. En esta sintonía y después del gran éxito logrado en el local de Palermo, la cervecería Growlers abrió las puertas de su segundo local. Esta vez, más alejado del circuito más transitado, eligió Caballito, para ponerle onda al barrio y llevar hacia otros lugares sus sabores especiales.

En el espacio reina el street art logrado con paredes rotas, descascaradas y con leyendas. Luces de neón, hierro, chapa oxidada y mobiliario en madera de paraíso natural conviven en un local abierto a la calle que da la sensación de estar dentro de un callejón. Los techos son altos y cuenta con un entrepiso, un patio de invierno y otro descubierto que exhibe murales pintados creando un simulado jardín vertical, divertido y colorido.  

Pero más allá de la ambientación que parece descuidad, pero claramente no lo es porque cada detalle ha sido minuciosamente pensado para recrear el ambiente de “calle”, el fuerte son sus 30 canillas de cerveza que se sirven en una larga barra de hierro y cemento alisado. Las sugerencias van desde las que se beben fácil, más dulces y grado de amargo moderado, hasta las más complejas ideales para los más entendidos o con paladares más entrenados. Hay diversos estilos como Lager, Honey, de trigo, Belgian, Weisse, APA, pasando por las IPA, Barley Wine, Dubbel y las Stout, Imperial Stout, Porter y Amber Ale. 

¿La otra perlita? Sin dudarlo la canilla que se reserva para otra sorpresa que es la sidra, que también se puede beber y de muy buena calidad en este local. 

Mientras se bebe escuchando indie y british rock, puede degustarse una cocina informal y casera, con combinaciones pensadas para acompañar cerveza, simples y sabrosas, ofrecidas con un servicio ágil, ordenadas en la barra y acercada por el equipo de runners. Son muy elegidas las burger, como las de carne, un blend de 50% bife de chorizo, 30% tapa de asado y 20% bondiola de cerdo, con queso azul caramelizado, cebollas asadas bourbon, pesto de rúcula, maní tostado y pepinos agridulces ($150), por ejemplo. También ofrecen una con medallón de falafel y otra de cordero. Todas pueden ordenarse en combo ($190), con papas fritas y pinta de cerveza. Los amantes de las papas fritas  las pueden encontrar en una sección especial con versiones tuneadas. Así no pueden dejar de probarse las papas con guacamole más 2 huevos a la plancha y queso provolone gratinado ($140). Para seguir comiendo con la mano, los chicken tenders se sirven marinados y rebozados en panko y coco rallado, los acompañan papas fritas y un dip de berenjenas ahumadas ($140).

Y la carta se extiende a los rolls, como el picante Burrito de bondiola de cerdo BBQ braseado durante 8 horas, con guacamole, Cheddar, nachos y jalapeños en tortilla de trigo ($140) y a sugerencias vegetarianas como la Provolone Grill, una provoleta a la parrilla con garrapiñada de maní tostado, sal de naranjas, verdes y cebollas asadas bourbon ($160). Fiel a la consigna de sorprender y brindar cada día más a sus clientes, Growlers no se queda sólo con la cerveza tirada y también suma tragos a su menú ¿Opciones?  Cerveza American Wheat con Campari y twist de naranja ($130); Ipa Manhattan, la reversión de un clásico que utiliza un estilo de cerveza amarga con whisky bourbon, aperitivo rosso, Angostura y cereza($130), Golden Radler, con jugo de lima, soda y almíbar de jengibre ($130) y, para el postre, la mejor opción para acompañar su Chocotorta ($80) es el Sout, que combina esa variante de cerveza con Baileys y Káhlua($130).

Ideal para el Happy hour que sucede de jueves a domingos de 18 a 21 horas, y martes y miércoles en horario extendido, de 18 a 22.

Doblas 857, Caballito, CABA



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