Low

Alejandro Goñi, Low, Amante del detalle


Basta con pegar una mirada al menú de Low para confirmar que es tan atractivo como la decoración que da la bienvenida al salón. Desfilan langostinos de Madryn, tiraditos de salmón con maracuyá y almendras, mollejas crocantes, vieiras gratinadas, cerdo con brotes orgánicos y en los principales: risotto con ossobuco braseado al Malbec. Ravioles de centolla y risotto amarillo con queso Brie y tomates secos entre otros, además de amplia variedad de sushi. Alejandro Goñi es el creador de esta carta y está feliz con esta propuesta que se suma desde hace unos meses a los restaurantes de la calle Sucre por dos motivos: primero porque tiene libertad para crear y segundo porque logró el desafio de ofrecer buena cocina en un espacio que básicamente está destinado a tomar tragos en la barra y a bailar en la pista que está al fondo tras un negro cortinado. La decoración es sencillamente imponenente: mesas y sillones negros con terminaciones doradas, cortinados de terciopelo y arañas con caireles. Todo elegido por el decorador Javier Iturrioz.

Goñi se formó en restaurantes que lo marcaron a fuego en Chicago y en Brasil y es un cocinero que ama el detalle. De ahí que sus platos pueden contener, productos orgánicos, flores y hasta están servidos en vajilla especialmente elegida para cada plato. La calidad es clave y para ello utiliza muchos vegetales de huerta propia y “de proveedores confiables que me permite saber de dónde viene cada cosa y conocer su trazabilidad”, sintetiza quien desde Belgrano busca ofrecer un lugar para bailar y comer rico.

 

Low, Sucre 646, Ciudad de Buenos Aires.


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